Categoría: creatividad

jul 31

El tiempo muerto en la tienda: clave para el éxito del retail

Escrito por // Pedro Reig Catalá

En una tienda, queramos o no, hay muchos momentos en los que no entran clientes y por tanto se genera un espacio de tiempo que hay que llenar. Muchos empleados, incluso comerciantes y dueños de comercios, emplean mal lo que podríamos denominar “tiempo muerto”. Dedicamos mucho tiempo a dilucidar como organizar una tienda, como recibir al cliente, como atender bien, como comprar, como organizar el stock, como promocionar y dinamizar el punto de venta, es decir, dedicamos tiempo a estar preparados para seducir y vender pero la realidad es que una vez todo parece estar listo, los clientes no entran uno detrás de otro y se generan espacios que suman mucho tiempo (si lo sumamos en conjunto) en el que se decide gran parte de nuestra suerte como comerciantes, mucho más de lo que creemos. En general se habla poco de este tiempo que queda disponible entre cliente y cliente, en el que seguro hay muchas cosas que hacer (o inventar) pero que en la mayor parte de los casos no se emplea bien.

Trabajos aburridos – I -
Blog El País

Si algo he podido comprobar en 10 años conociendo comerciantes y tiendas gracias al trabajo en Coto Consulting es que a las pymes comerciales con éxito ese tiempo les preocupa, y mucho, pero sobretodo saber cómo emplearlo bien. Al final del día son muchas horas (de las 8 horas de media que una tienda permanece abierta) las que debemos decidir si ordenar una estantería, repasar pedidos, hacer cartelería, anotar incidencias/sugerencias de clientes, entrar en Facebook o sencillamente dejarlo pasar de algún modo no productivo, irnos a la calle a fumar, tomar un café o hablar con el vecino de lo mal que van las cosas. ¿Qué podemos hacer para asegurarnos de aprovechar ese valioso tiempo? En primer lugar determinar tareas a realizar para cuando estamos sin clientes, por ejemplo: 1º Repasar y ordenar estanterías, 2º.-Anotar incidencias/sugerencias de la última visita,…y así sucesivamente hasta llegar a 3-4 tareas que pueden ser interrumpidas por la llegada de un nuevo cliente que mira tú por donde nos pilla activos y trabajando y no mirando a las musarañas o fuera de la tienda. Y paralelamente a esto, fijar una serie de objetivos semanales, traducidos en tareas, a cumplir en el “tiempo muerto” dividiendo por cada empleado o si no hay empleados exigiéndoselo a uno mismo. Se trata de tareas básicas que todos los comercios tienen que hacer (pedidos, devoluciones, etc.) pero lo importante aquí para que uno no se acomode y esté siempre activo y alerta es que anote otras tareas de “valor añadido” que deberá cumplir, tales como cambiar algún elemento del escaparate, diseñar nuevas etiquetas de precio, crear alguna promoción, gestionar alguna red social (de modo controlado y con límite de tiempo y entradas) o indagar en alguna nueva (como Foursquare o Pinterest), implantar un sistema sencillo que permita analizar o sacar informes de ventas/márgenes/rotación por secciones/categorías reales (y no tanto por innumerables familias), indagar en los múltiples estudios de tendencias del consumidor (muchos de ellos los proporcionamos en nuestro Boletín de Comercio de suscripción gratuita) buscar algún proveedor nuevo para alguna sección que debamos reforzar, ver que proveedores debemos abandonar para dar cabida a otros nuevos, implantar un sistema de gestión de la calidad, etc. En definitiva un sinfín de cosas prescindibles pero capaces de marcar la diferencia a largo plazo, que se pueden ir haciendo poco a poco y que nos posibilitan mejorar nuestra profesionalización, productividad y competitividad para estar constantemente dando pequeños pasitos adelante sin prisa pero sin pausa, para no caer en la desesperante situación de vernos un buen día que hay demasiado que hacer y poca motivación para ello, porque la montaña es demasiado alta para subirla y no estamos entrenados para ello.

sep 20

El panadero sale del mostrador: nuevos aires en el sector de alimentación tradicional

Escrito por // Pedro Reig Catalá

Pan Creativo Artesano

Cuando algo necesita cambiar y evolucionar nada mejor como dejar pasar el aire fresco, renovar mentalidades, olvidándose incluso de la temida experiencia. Sobretodo en sectores tan tradicionales como el de las panaderías. Venimos asistiendo a un proceso de renovación y modernización de este gremio tan tradicional. Poco a poco se asientan en nuestras ciudades nuevos, innovadores y llamativos conceptos comerciales de las reformuladas panaderías. Algunas han introducido el servicio de cafetería como la recién estrenada Pans Granier en la Calle San Vicente de Valencia y otras han gestionado un exquisito visual merchandising como PanPan, Moltto o Panaria Panaderías  y otras de ellas, como es el caso de Pan Creativo Artesano llaman la atención no sólo por su imagen, presentación, servicio, calidad, etc. sino por un hecho sencillo pero insólito hasta el momento: salir, abandonar, deshacerse del mostrador y vender el pan en la propia sala de ventas. Este simple hecho dota de un mayor componente humano una cuestión tan tradicional y arraigada como es la venta de pan. Sin barreras, mostradores altos, ni producto a las espaldas del dependiente o panadero, sin necesidad de ponerse de puntillas para ver los panes de más abajo y sin necesidad de señalar y esperar que acierten la dirección de tu mano. Todo eso se sustituye por la interacción personal y la exposición del producto en la propia sala de ventas.  Así son las nuevas panaderías; el panadero, el pan y el cliente, en un acto de respeto y pasión por este producto básico tan importante. Se caracterizan por la fabricación manual del pan con las mejores materias primas ecológicas, con un alto componente de imagen y creatividad. Estos nuevos y jóvenes panaderos defienden el producto artesano, un estilo de vida más natural y una alimentación más sana, pero sin renunciar al placer de la rica y creativa cocina. Rechazan la producción en serie, para eso ya hay otros mejores, puesto que como dicen en Pan Creativo Artesano “cada pan es algo singular, único e irrepetible…trabajamos manualmente cada pieza y el resultado se nota”. Trabajando con masas madres naturales, dicen ser unos apasionados de la creatividad en el pan desde el compromiso, la calidad y el diseño.

Estanterias Pan Creativo Artesano

Qué reconfortante es ver evolucionar sectores tradicionales a los que tenemos tanto cariño como las panaderías, de la mano de emprendedores comprometidos, apasionados y con las ideas y fuerza suficiente para creerse que pueden crear algo nuevo que la gente está pidiendo.

A pesar de su carácter innovador hay algo en Pan Creativo Artesano de antiguo y tradicional, que me transporta a la panadería de cerca de mi casa en mi pueblo. Quizás por sus valores, por su cariño en el trato o por el sabor del pan, como las panaderías de antes, cuyo olor a pan recién hecho invadía las calles de nuestros pueblos anunciando que un nuevo día empezaba. A todos los panaderos que nos vuelven a dar la oportunidad de volver a comer pan natural y artesano, gracias.

Fernando Charlin el panadero que sale del mostrador