jul 05

Cierre de la Perfumería Álvarez Gomez, por Revisión Interior

Escrito por // Editor-in-Chief

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Perfumería Álvarez Gomez:

Parece que la crisis sigue sin dar tregua y hace unos días conocíamos la noticia del cierre de otro de los locales emblemáticos de nuestra ciudad tras 61 años atendiendo a sus clientes, la perfumería Álvarez Gomez de la calle Serrano Nº 14.

Este de Serrano, el segundo en inaugurar la marca se abrió en diciembre de 1951, el primero estuvo en la calle Sevilla desde 1911 y cerro también hace unos años. En los últimos 15 años han ido traspasando todos los locales que tenían.

Este establecimiento ha sido también un referente del comercio madrileño, y más concretamente del comercio de la calle Serrano, a la que vio desarrollarse hasta convertirse en una de las principales arterias comerciales de Madrid. En un principio con una gran tradición de negocios emprendidos, igual que Álvarez Gómez, por empresarios oriundos de León (Mantequerías Leonesas, Gancedo y González, Rodríguez Hnos. Tapicerías Barasa, Zapatería Eureka, etc.) y con el paso del tiempo viendo cómo se cedían sus espacios a marcas y firmas nacionales e internacionales de primer orden.

Durante estos años han sobrevivido sin problemas a otras crisis, incluso han aguantado durante las interminables obras del aparcamiento de la citada calle. Pero lo que según parece no han podido superar es la actualización del contrato de alquiler que según la ley Boyer de arrendamientos urbanos multiplicaba por 7 el alquiler que venían pagando por su local. Como otras empresas que han abandonado la zona de la Milla de Oro y otras, ellos tampoco han llegado a un acuerdo con el edificio, propietario del local, para renovar el contrato de arrendamiento a un precio razonable. Algo que según parece también podría ocurrirle a la mítica tienda de Loewe en Gran Vía, aunque esperemos que en este caso puedan solventar esa situación.

La perfumería Álvarez Gómez es conocida desde 1899 por sus cremas de belleza, perfumes y aguas de colonia, a cuyos productos les caracteriza una etiqueta amarilla con el escudo de León, creada en 1912 por sus fundadores Herminio Álvarez Gómez, Belarmino Gómez y Emilio Vuelta Gómez. Estos tres primos, procedentes de León, decidieron montar su negocio en la capital, empezando a trabajar en la calle Peligros, y posteriormente, en 1905, instalándose en la calle Sevilla, 2. Allí pusieron por primera vez el rótulo de la tienda. Se eligieron los apellidos de Herminio porque fue el que más dinero desembolsó en la empresa. En 1912 empezaron a fabricar de modo artesanal, en el sótano de la tienda, el agua de colonia concentrada que ha llegado hasta nuestros días.

En la posguerra, los descendientes de los fundadores abastecieron a un mercado carente de casi todo, y fueron los que más impulsaron el negocio. En 2012, como homenaje a los cien años de la Colonia Concentrada, lanzaron una nueva línea de productos específicos para hombre llamada: “Agua de Colonia Concentrada Barbería”.

Según leemos, a día de hoy Álvarez Gómez está más centrada en la expansión internacional y la creación de nuevos productos; su fragancia se extiende por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Emiratos Árabes e Italia y la marca sigue prosperando.

Es una lástima que si la marca y el producto siguen funcionando no se aprovecharan años de bonanza para crear una imagen de marca más fuerte, quizá en la línea de otras colonias como 4711 o Acqua di Parma, no solo ampliando su gama de productos o actualizando su imagen, sino haciendo precisamente de su historia algo diferenciador y de su producto algo más exclusivo.

Se nos ocurre que quizá esto les habría permitido mantener su tienda de Serrano como la flagship de la marca, renovándola y haciéndola conocida no solo para el cliente nacional, sino también para el turista, y dotándola de alguna experiencia o servicio exclusivo, como podrían ser un punto de barbería especializada, una área dedicada a su historia, (seguro que sus cien años dan para ello), entre otros por ejemplo). Esto les hubiera convertido quizá así en un punto de destino en vez de languidecer como otra perfumería multimarca más en la que su producto estrella compite con otros y se difumina entre piezas de bisutería y otras fruslerías que también se encuentran en otras tiendas.

Puede que como en otros casos la salvación hubiera estado en la diferenciación y la especialización. Sea de una forma u otra lo cierto es que hemos perdido otro referente comercial de nuestra ciudad.

Las primeras imagenes que ilustran esta entrada corresponden a la tienda de la Calle Serrano y las ultimas son historicas de la tienda que poseia la firma en la calle Sevilla en Madrid.

(Via Revisión Interior)