jul 05

Comer y beber sin parar, por Antonio Agustín

Escrito por // Editor-in-Chief

Large group of foods

Comer y beber sin parar:

Decía Leonardo da Vinci que el hombre era una especie de máquina de procesar comida… y tenía razón. El año pasado consumimos en España unos 40 millones kilogramos de alimentos y bebidas que nos costaron algo más de 100.000 millones de euros. O sea, agárrense los que están a régimen y sepan, que cada español consumió de media casi 900kg/litros de alimentos. Sí, sí, una tonelada. De éstos, la cuarta parte fueron líquidos (¿se pueden imaginar el barril de los 220 litros que ingerimos al año de agua, cerveza, vino y alcohol?) y una cuota muy parecida nos la zampamos en kg de verduras y hortalizas:¡para que digan que no somos verdes, 210 kg por persona y año!
Más cosas. La comida en el hogar (o sea, en casa) supuso en torno al 75% del total que consumimos. Es decir, que hiper, super, tiendas de descuento y tiendas tradicionales se llevaron la parte gorda de un pastel. El otro 25% correspondió a restaurantes, bares y baretos, hoteles, cafeterías y comedores colectivos… Y para los más curiosos, antes de que lo pregunten: Sí. Cada año consumimos más. Lo único es que con la crisis se racionaliza el gasto y se compra más barato (de todos es conocido el fenómeno de la marca blanca que otro día, con más calma, prometo hablar).
Dicen los entendidos que el mundo de la hostelería y restauración en España es de aúpa. Para enmarcarlo, algunas cifras. Casi 360.000 puntos de venta si sumamos bares nocturnos, hoteles, restaurantes, bares y cafeterías repartidos por todas las esquinas de España… regentados casi siempre por autónomos que nunca cerrarán salvo que los alquileres los asfixien o los clientes se muden progresivamente a comer en alguno de los 8.000 restaurantes de cadenas organizadas(llámense Pans, Mc Donalds, Cantina Mariachi o Burger King).
Los datos del Ministerio de Agricultura dicen que el último año (2012) fue nefasto para el mundo de la restauración, no sólo por el mal tiempo, sino porque a pesar de que el tentempié fue a más, el gasto total fue a menos. Dicho de otra manera, se fue al super y a la tienda de descuento. Más bocata en casa, menos salidas con los niños a comer y a cenar, y en general menor consumo. La incompatibilidad de los coches con el alcohol ha dislocado el mercado y ha llevado el consumo de las cervezas y la pizza a las tardes de fútbol en casa,  sustituyendo cenas y demás.
Varias reuniones estos últimos días con agentes del sector me hacen sospechar que la reconversión que sufrieron los colmados y pequeñas tiendas de alimentación hace 15 años está ahora llegando a los bares. Hubo quien decía que el número de éstos y peluquerías tenía que ver con el índice de paro del país porque buena parte de los desempleados utilizaban el capital recibido en reinvertirlo en una “auto empresa” o “auto ocupación”. Lo malo de ahora es que con tantos como tenemos dudo que quepan más… ¿Quizá un cambio de titularidad?
Algunas reflexiones finales.
Una. Tanta comida y bebida asusta, es verdad, pero tranquiliza la economía porque no es broma que más del 10% son acelgas, patatas, huevos, agua y demás. Seguimos y seguiremos comiendo.
Dos. Parece que estamos cambiando la línea del valor (menos precio)  coincidiendo mucho con lo de la salud. Tocamos a 11 kg de huevos (aunque sean menos). Menos carne, menos pescado, menos agua mineral y menos plato preparado y más verdura fresca, pasta y pan. ¿La crisis nos pone a dieta?
Tres. El cascabel se lo están poniendo al gato los supermercados. Contra los hipers que exigen gastar más por viaje.
Cuatro. El consumo en bar ha ido a menos. Seguro que es algo coyuntural. Los parados consumen quintos en vez de medianasy la gente empieza a acostumbrarse a las “marcas” como Lizarrán que van sustituyendo en defecto del Manolo´s Bar.
Quinto. Entre tanto dato y tanta cosa me da que este sector siempre estable cuando los otros reciben caña sin compasión, también tendrá que cambiar. En restaurantes y tiendas se empieza a sentir la revolución.

(Via Retail Experience)