Categoría: 2013 julio

jul 31

El tiempo muerto en la tienda: clave para el éxito del retail

Escrito por // Pedro Reig Catalá

En una tienda, queramos o no, hay muchos momentos en los que no entran clientes y por tanto se genera un espacio de tiempo que hay que llenar. Muchos empleados, incluso comerciantes y dueños de comercios, emplean mal lo que podríamos denominar “tiempo muerto”. Dedicamos mucho tiempo a dilucidar como organizar una tienda, como recibir al cliente, como atender bien, como comprar, como organizar el stock, como promocionar y dinamizar el punto de venta, es decir, dedicamos tiempo a estar preparados para seducir y vender pero la realidad es que una vez todo parece estar listo, los clientes no entran uno detrás de otro y se generan espacios que suman mucho tiempo (si lo sumamos en conjunto) en el que se decide gran parte de nuestra suerte como comerciantes, mucho más de lo que creemos. En general se habla poco de este tiempo que queda disponible entre cliente y cliente, en el que seguro hay muchas cosas que hacer (o inventar) pero que en la mayor parte de los casos no se emplea bien.

Trabajos aburridos – I -
Blog El País

Si algo he podido comprobar en 10 años conociendo comerciantes y tiendas gracias al trabajo en Coto Consulting es que a las pymes comerciales con éxito ese tiempo les preocupa, y mucho, pero sobretodo saber cómo emplearlo bien. Al final del día son muchas horas (de las 8 horas de media que una tienda permanece abierta) las que debemos decidir si ordenar una estantería, repasar pedidos, hacer cartelería, anotar incidencias/sugerencias de clientes, entrar en Facebook o sencillamente dejarlo pasar de algún modo no productivo, irnos a la calle a fumar, tomar un café o hablar con el vecino de lo mal que van las cosas. ¿Qué podemos hacer para asegurarnos de aprovechar ese valioso tiempo? En primer lugar determinar tareas a realizar para cuando estamos sin clientes, por ejemplo: 1º Repasar y ordenar estanterías, 2º.-Anotar incidencias/sugerencias de la última visita,…y así sucesivamente hasta llegar a 3-4 tareas que pueden ser interrumpidas por la llegada de un nuevo cliente que mira tú por donde nos pilla activos y trabajando y no mirando a las musarañas o fuera de la tienda. Y paralelamente a esto, fijar una serie de objetivos semanales, traducidos en tareas, a cumplir en el “tiempo muerto” dividiendo por cada empleado o si no hay empleados exigiéndoselo a uno mismo. Se trata de tareas básicas que todos los comercios tienen que hacer (pedidos, devoluciones, etc.) pero lo importante aquí para que uno no se acomode y esté siempre activo y alerta es que anote otras tareas de “valor añadido” que deberá cumplir, tales como cambiar algún elemento del escaparate, diseñar nuevas etiquetas de precio, crear alguna promoción, gestionar alguna red social (de modo controlado y con límite de tiempo y entradas) o indagar en alguna nueva (como Foursquare o Pinterest), implantar un sistema sencillo que permita analizar o sacar informes de ventas/márgenes/rotación por secciones/categorías reales (y no tanto por innumerables familias), indagar en los múltiples estudios de tendencias del consumidor (muchos de ellos los proporcionamos en nuestro Boletín de Comercio de suscripción gratuita) buscar algún proveedor nuevo para alguna sección que debamos reforzar, ver que proveedores debemos abandonar para dar cabida a otros nuevos, implantar un sistema de gestión de la calidad, etc. En definitiva un sinfín de cosas prescindibles pero capaces de marcar la diferencia a largo plazo, que se pueden ir haciendo poco a poco y que nos posibilitan mejorar nuestra profesionalización, productividad y competitividad para estar constantemente dando pequeños pasitos adelante sin prisa pero sin pausa, para no caer en la desesperante situación de vernos un buen día que hay demasiado que hacer y poca motivación para ello, porque la montaña es demasiado alta para subirla y no estamos entrenados para ello.

jul 05

Cierre de la Perfumería Álvarez Gomez, por Revisión Interior

Escrito por // Editor-in-Chief

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Perfumería Álvarez Gomez:

Parece que la crisis sigue sin dar tregua y hace unos días conocíamos la noticia del cierre de otro de los locales emblemáticos de nuestra ciudad tras 61 años atendiendo a sus clientes, la perfumería Álvarez Gomez de la calle Serrano Nº 14.

Este de Serrano, el segundo en inaugurar la marca se abrió en diciembre de 1951, el primero estuvo en la calle Sevilla desde 1911 y cerro también hace unos años. En los últimos 15 años han ido traspasando todos los locales que tenían.

Este establecimiento ha sido también un referente del comercio madrileño, y más concretamente del comercio de la calle Serrano, a la que vio desarrollarse hasta convertirse en una de las principales arterias comerciales de Madrid. En un principio con una gran tradición de negocios emprendidos, igual que Álvarez Gómez, por empresarios oriundos de León (Mantequerías Leonesas, Gancedo y González, Rodríguez Hnos. Tapicerías Barasa, Zapatería Eureka, etc.) y con el paso del tiempo viendo cómo se cedían sus espacios a marcas y firmas nacionales e internacionales de primer orden.

Durante estos años han sobrevivido sin problemas a otras crisis, incluso han aguantado durante las interminables obras del aparcamiento de la citada calle. Pero lo que según parece no han podido superar es la actualización del contrato de alquiler que según la ley Boyer de arrendamientos urbanos multiplicaba por 7 el alquiler que venían pagando por su local. Como otras empresas que han abandonado la zona de la Milla de Oro y otras, ellos tampoco han llegado a un acuerdo con el edificio, propietario del local, para renovar el contrato de arrendamiento a un precio razonable. Algo que según parece también podría ocurrirle a la mítica tienda de Loewe en Gran Vía, aunque esperemos que en este caso puedan solventar esa situación.

La perfumería Álvarez Gómez es conocida desde 1899 por sus cremas de belleza, perfumes y aguas de colonia, a cuyos productos les caracteriza una etiqueta amarilla con el escudo de León, creada en 1912 por sus fundadores Herminio Álvarez Gómez, Belarmino Gómez y Emilio Vuelta Gómez. Estos tres primos, procedentes de León, decidieron montar su negocio en la capital, empezando a trabajar en la calle Peligros, y posteriormente, en 1905, instalándose en la calle Sevilla, 2. Allí pusieron por primera vez el rótulo de la tienda. Se eligieron los apellidos de Herminio porque fue el que más dinero desembolsó en la empresa. En 1912 empezaron a fabricar de modo artesanal, en el sótano de la tienda, el agua de colonia concentrada que ha llegado hasta nuestros días.

En la posguerra, los descendientes de los fundadores abastecieron a un mercado carente de casi todo, y fueron los que más impulsaron el negocio. En 2012, como homenaje a los cien años de la Colonia Concentrada, lanzaron una nueva línea de productos específicos para hombre llamada: “Agua de Colonia Concentrada Barbería”.

Según leemos, a día de hoy Álvarez Gómez está más centrada en la expansión internacional y la creación de nuevos productos; su fragancia se extiende por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Emiratos Árabes e Italia y la marca sigue prosperando.

Es una lástima que si la marca y el producto siguen funcionando no se aprovecharan años de bonanza para crear una imagen de marca más fuerte, quizá en la línea de otras colonias como 4711 o Acqua di Parma, no solo ampliando su gama de productos o actualizando su imagen, sino haciendo precisamente de su historia algo diferenciador y de su producto algo más exclusivo.

Se nos ocurre que quizá esto les habría permitido mantener su tienda de Serrano como la flagship de la marca, renovándola y haciéndola conocida no solo para el cliente nacional, sino también para el turista, y dotándola de alguna experiencia o servicio exclusivo, como podrían ser un punto de barbería especializada, una área dedicada a su historia, (seguro que sus cien años dan para ello), entre otros por ejemplo). Esto les hubiera convertido quizá así en un punto de destino en vez de languidecer como otra perfumería multimarca más en la que su producto estrella compite con otros y se difumina entre piezas de bisutería y otras fruslerías que también se encuentran en otras tiendas.

Puede que como en otros casos la salvación hubiera estado en la diferenciación y la especialización. Sea de una forma u otra lo cierto es que hemos perdido otro referente comercial de nuestra ciudad.

Las primeras imagenes que ilustran esta entrada corresponden a la tienda de la Calle Serrano y las ultimas son historicas de la tienda que poseia la firma en la calle Sevilla en Madrid.

(Via Revisión Interior)

jul 05

EL ÚLTIMO HIELERO, by Gourmandisèe

Escrito por // Editor-in-Chief

el-ultimo-hielero-2

Impresionante documental sobre Baltazar, El Último Hielero de Chimborazo. Producción y fotografía fantásticas a la vez que una historia muy humana…

Impressive documentary about Baltazar, The Last Ice Merchant from Chimborazo. Fantastic producction and photorgraphy for a “very human” story…

EL ÚLTIMO HIELERO – THE LAST ICE MERCHANT:

el ultimo hielero 2 450x319 EL ÚLTIMO HIELERO   THE LAST ICE MERCHANT

(Via gourmandisèe -)

jul 05

Comer y beber sin parar, por Antonio Agustín

Escrito por // Editor-in-Chief

Large group of foods

Comer y beber sin parar:

Decía Leonardo da Vinci que el hombre era una especie de máquina de procesar comida… y tenía razón. El año pasado consumimos en España unos 40 millones kilogramos de alimentos y bebidas que nos costaron algo más de 100.000 millones de euros. O sea, agárrense los que están a régimen y sepan, que cada español consumió de media casi 900kg/litros de alimentos. Sí, sí, una tonelada. De éstos, la cuarta parte fueron líquidos (¿se pueden imaginar el barril de los 220 litros que ingerimos al año de agua, cerveza, vino y alcohol?) y una cuota muy parecida nos la zampamos en kg de verduras y hortalizas:¡para que digan que no somos verdes, 210 kg por persona y año!
Más cosas. La comida en el hogar (o sea, en casa) supuso en torno al 75% del total que consumimos. Es decir, que hiper, super, tiendas de descuento y tiendas tradicionales se llevaron la parte gorda de un pastel. El otro 25% correspondió a restaurantes, bares y baretos, hoteles, cafeterías y comedores colectivos… Y para los más curiosos, antes de que lo pregunten: Sí. Cada año consumimos más. Lo único es que con la crisis se racionaliza el gasto y se compra más barato (de todos es conocido el fenómeno de la marca blanca que otro día, con más calma, prometo hablar).
Dicen los entendidos que el mundo de la hostelería y restauración en España es de aúpa. Para enmarcarlo, algunas cifras. Casi 360.000 puntos de venta si sumamos bares nocturnos, hoteles, restaurantes, bares y cafeterías repartidos por todas las esquinas de España… regentados casi siempre por autónomos que nunca cerrarán salvo que los alquileres los asfixien o los clientes se muden progresivamente a comer en alguno de los 8.000 restaurantes de cadenas organizadas(llámense Pans, Mc Donalds, Cantina Mariachi o Burger King).
Los datos del Ministerio de Agricultura dicen que el último año (2012) fue nefasto para el mundo de la restauración, no sólo por el mal tiempo, sino porque a pesar de que el tentempié fue a más, el gasto total fue a menos. Dicho de otra manera, se fue al super y a la tienda de descuento. Más bocata en casa, menos salidas con los niños a comer y a cenar, y en general menor consumo. La incompatibilidad de los coches con el alcohol ha dislocado el mercado y ha llevado el consumo de las cervezas y la pizza a las tardes de fútbol en casa,  sustituyendo cenas y demás.
Varias reuniones estos últimos días con agentes del sector me hacen sospechar que la reconversión que sufrieron los colmados y pequeñas tiendas de alimentación hace 15 años está ahora llegando a los bares. Hubo quien decía que el número de éstos y peluquerías tenía que ver con el índice de paro del país porque buena parte de los desempleados utilizaban el capital recibido en reinvertirlo en una “auto empresa” o “auto ocupación”. Lo malo de ahora es que con tantos como tenemos dudo que quepan más… ¿Quizá un cambio de titularidad?
Algunas reflexiones finales.
Una. Tanta comida y bebida asusta, es verdad, pero tranquiliza la economía porque no es broma que más del 10% son acelgas, patatas, huevos, agua y demás. Seguimos y seguiremos comiendo.
Dos. Parece que estamos cambiando la línea del valor (menos precio)  coincidiendo mucho con lo de la salud. Tocamos a 11 kg de huevos (aunque sean menos). Menos carne, menos pescado, menos agua mineral y menos plato preparado y más verdura fresca, pasta y pan. ¿La crisis nos pone a dieta?
Tres. El cascabel se lo están poniendo al gato los supermercados. Contra los hipers que exigen gastar más por viaje.
Cuatro. El consumo en bar ha ido a menos. Seguro que es algo coyuntural. Los parados consumen quintos en vez de medianasy la gente empieza a acostumbrarse a las “marcas” como Lizarrán que van sustituyendo en defecto del Manolo´s Bar.
Quinto. Entre tanto dato y tanta cosa me da que este sector siempre estable cuando los otros reciben caña sin compasión, también tendrá que cambiar. En restaurantes y tiendas se empieza a sentir la revolución.

(Via Retail Experience)

jul 05

EEG experiment proves that money can buy happiness

Escrito por // Editor-in-Chief

neuro

EEG experiment proves that money can buy happiness (first-ever scale to measure pleasure):

As we’re all so busy rushing through life, it’s easy to miss the moments of pleasure. Neuroscientists have revealed how everyday pleasure rank against each other and it’s official: money CAN buy happiness, reveals first ever pleasure scale. Winning £10 was all it took to dramatically increase people’s feelings of pleasure. Following closely behind this was the level of pleasure generated by affection. As for playing with puppies and kittens, puppies generated the highest feeling of pleasure in all participants, proving the belief that dogs really are a man’s best friend. As for chocolate, the test also proved just a tiny taste is all it takes to generate a significant pleasure boost.

 EEG experiment proves that money can buy happiness (first ever scale to measure pleasure)

Recording people’s brainwaves while they were placed in different situations, neuroscientists from Birkbeck University have calibrated the first-ever scale to measure pleasure. Using MyndPlay EEG (electroencephalography) headsets to measure an individual’s brain activity, neuroscientists were able to create a scale enabling them to place a numerical value on the level of pleasure people gain from different experiences. Rating between -100 (most displeasurable) and +100 (most pleasurable) and based on intensity and duration of brain activity, various emotions such as affection, play, good fortune, visual stimulation and achievement were tested.
Women were found to find life more pleasurable, recording an average of 66.4 on the pleasure scale, while men fell behind at 58.2. In addition, men were revealed as most affected by winning money, scoring as high as 90.1 when they were surprised with £10, while women were less impressed, scoring 79.3.

Here is how researchers made the first ever scale for pleasure:

Below is the table of results ranked in order of pleasure:

EXPERIENCE EXPERIMENT AVERAGE RESULT
Good Fortune Unexpected windfall of money 82.9
Affection Playing with puppies 67.5
Taste Beyond Dark chocolate 65
Affection Playing with kittens 64.1
Sound Concert violinist playing well 61
Taste Green & Blacks chocolate 54
Taste Divine chocolate 52
Visual Stimulation Positive images (eg. Baby, a smile) 50.9
Visual Stimulation Negative images (eg.rotten teeth, crying baby) -38.4
Sound Concert violinist playing badly -55.7
The aim of the 80 participant study (conducted in December 2012) was to create a linear scale that could allow people to apply a numerical measure on the level of pleasure they experience. Such a scale has long been proposed by scientists but never successfully formulated. Conducting this study using neuroscience is another great example of the growing field of neuromarketing. Neuromarketing allows advertisers to go beyond traditional focus groups to tap into consumers’ subconscious minds by relying on biometric indicators (brainwave activity, heart rate, respiratory rate, etc).
The researchers from Birkbeck University are now interested to test more stimuli, so they ask us to suggest a pleasure to test. What’s your moment of pleasure? What would you suggest?

(Via NeuroRelay)

jul 05

¿Y la tienda de la esquina?, vía Retail Intelligence

Escrito por // Editor-in-Chief

La Candela London

¿Y la tienda de la esquina?:

Después de preguntarnos cómo será el retail del futuro, cuáles serán las transformaciones que sufrirá y cómo nos adapataremos, siempre acabamos llegando a la misma conclusión:

Los más afectados por la crisis, los impuestos y los cambios parecen ser los pequeños comercios. El comercio pequeño y tradicional que llenaba las esquinas se enfrenta, sobre todo, a dos desafíos: la tecnología y las globalización.

Por ello, hoy, os quiero compartir un texto de ANA MORENO SORIANO que lleva a reflexionar sobre “La tienda de la esquina” que todos hemos conocido.
“Cuando yo era una niña, la calle principal de mi pueblo estaba jalonada por algunos establecimientos que constituían el espacio mercantil de la vida social: el comercio de telas, la tienda de zapatos, la droguería, la ferretería, la papelería, y la mercería con su surtido de cintas y botones que complementaba lo necesario para lucir los trajes y vestidos antes de que se impusiera el prêt-à-porter. Cuando yo era una niña, las tiendas tenían un mostrador de madera y un escaparate no demasiado iluminado, en el que nos deteníamos para imaginar lo que podíamos pedir a nuestras madres que no iban de compras sino a comprar, bien las botas del niño que había crecido mucho desde el anterior invierno o bien la lana para los jerséis que tejerían para toda la familia al calor de la mesa camilla.

Los hornos desparramaban su olor a leña y tenían su despacho de pan, al que acudíamos cada día con una talega muy limpia de tela y la carbonería se animaba sobre todo en invierno con sus montones de picón y carbonilla. Después, estaban las otras tiendas, los ultramarinos, diseminadas por todo el pueblo, aunque también había algunas en la calle principal o alrededor del mercado. Eran un portal con un mostrador detrás del cual se alineaban las legumbres en distintos compartimentos; en una estantería estaban las latas de conservas y, en el suelo, los sacos de patatas; sobre el mostrador, el peso y los pliegos de papel de estraza, una bomba de cristal con una manivela que servía para extraer el aceite de un bidón antes de que lo vendieran embotellado y un bombo con bolas dulces de colores que se podían conseguir por una perra gorda.

También había embutidos, bacalao, sardinas arenques y, puestos en lugar preferente, algunos artículos que no necesitaban publicidad para ser el objeto de nuestro deseo como las galletas o el chocolate. Todo esto tan lejano ocurría en nuestros pueblos en los años sesenta. El pequeño comercio era una actividad de la que vivían muchas familias y en la que arrimaban el hombro todos los miembros; muchos de estos pequeños negocios se mantuvieron durante generaciones y otros se extinguieron porque los hijos estudiaron una carrera o emigraron en busca de mejor fortuna. Después llegaron las grandes superficies comerciales, los centros gigantescos donde había de todo, supermercados con galerías de tiendas alrededor, cafeterías, cine…, lugares a los que se podía ir el fin de semana a pasar la tarde con los niños y hacer la compra para medio mes; ciertamente, había que coger el coche porque estaban en lugares retirados pero contaban con una gran zona de aparcamientos.

El pequeño comercio empezaba a resentirse, porque no podía competir ni en artículos ni en precios, pero se iba reinventando a base de imaginación y muchas horas de trabajo: el comercio de telas incorporó artículos de última moda y la tienda de la esquina se convirtió en un comercio de productos típicos de la tierra. Seguían siendo negocios familiares y actualmente, enAndalucía, este sector ocupa a cuatrocientas treinta mil personas, con un alto porcentaje de empleo femenino. Las pequeñas tiendas se han convertido en lugares acogedores y, aunque son conscientes de las ventajas que para los nuevos hábitos de consumo constituyen las grandes superficies comerciales, siguen defendiendo su actividad porque constituye su forma de vida, su medio de trabajo.

Ahora, han sufrido un nuevo golpe con la regulación de horarios y rebajas comerciales que ha aprobado el Gobierno de Mariano Rajoy y el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, a propuesta del Consejero de Turismo y Comercio, Rafael Rodríguez, ha acordado presentar un recurso de inconstitucionalidad contra este Decreto-Ley. Una cosa es que convivan el pequeño comercio y las grandes superficies comerciales y otra, que se legisle una y otra vez a favor de las multinacionales. Podría ocurrir, como en La caverna de Saramago, que los grandes centros comerciales digan a los pequeños comerciantes: «Muere. Ya no te necesito», pero el pequeño comercio en Andalucía representa el ocho por ciento del PIB, forma parte de la fisonomía de nuestros pueblos y ciudades y no podemos permitir que sea una especie en peligro de extinción.”

Los comercios de la calle están sufriendo una enorme reconversión. Siempre queda la esperanza de que haya compras en las que la experiencia online nunca igualará a la offline, y que la crisis traiga consigo un poco de consciencia localista.

De todas maneras, resulta interesante ver cómo puede escaparse de nuestras manos. ¿Se trata de reflexionar y salvar aquello que nos interesa mantener? ¿O una fuerza superior y omnipresente decide por nosotros?

¿Qué será de las tiendas de la esquina? Y, sobre todo, ¿qué queremos que sea de ellas?

 

(Via Retail Intelligence)